Bangkok Parte 1: Krung Thep, el Río de los Reyes y el Esplendor del Gran Palacio
¿No te suena el nombre? Es porque así es como los tailandeses llaman realmente a Bangkok. De hecho, su nombre completo es el nombre de ciudad más largo del mundo: “Krung Thep Maha Nakhon Amon Rattanakosin Mahinthara Ayuthaya…” que básicamente significa «Ciudad de ángeles, gran ciudad de inmortales y hogar de dioses encarnados».
Llegamos a Bangkok listos para sumergirnos en una metrópoli donde los rascacielos futuristas bailan al ritmo de un tuk-tuk acelerado y los templos dorados conviven con el caos luminoso del Barrio Chino.
Día 1: Llegada a la Ciudad de los Ángeles
Dejamos atrás la serenidad montañosa de Chiang Mai con el corazón lleno de historias Lanna, pero con la mirada puesta en un nuevo desafío: Bangkok. Abordamos un vuelo directo con Viet Jet Air, rápido y cómodo, que en poco más de una hora nos trasladó del norte al corazón palpitante del país. Al aterrizar en el moderno y eficiente Aeropuerto Suvarnabhumi, supimos que el ritmo iba a cambiar por completo.
Sin perder tiempo, nos sumergimos en el eficiente sistema de transporte público. Tomamos el Airport Rail Link directo a la estación Phaya Thai, y de allí, un transbordo rapidísimo al BTS Skytrain, bajamos en Ratchathewi, a solo una estación de Phaya Thai.
La mejor parte: nuestro hotel, el Asia Hotel, tiene acceso directo desde la estación. ¡Comodidad absoluta! El hotel nos sorprendió gratamente: un toque de lujo, una atención increíble, dos albercas para relajarse y habitaciones excelentes. Su ubicación es estratégica, a solo diez minutos caminando de la vibrante Siam Square.
Después de instalarnos, decidimos tomarlo con calma. La tarde la dedicamos a descansar y aclimatarnos al calor y la energía de la metrópoli. Solo salimos para cenar algo ligero en los alrededores, dejando que la expectativa creciera para el día siguiente.
💡Tip de Viaje: La ruta completa la encuentras en nuestra Guía de Bangkok (Próximamente se publicará)
Día 2: Un Viaje Acuático hacia el Corazón Real
BTS y Río Chao Phraya
A la mañana siguiente, estábamos listos para nuestro primer gran destino: el majestuoso Gran Palacio Real. Abordamos el BTS Skytrain en Ratchathewi hasta la estación Saphan Taksin. Justo al salir, encontramos el muelle Sathorn , donde tomamos el Chao Phraya Tourist Boat, una opción perfecta para visitantes que ofrece un traslado cómodo con un recorrido panorámico por el hermoso río Chao Phraya.
💡Tip de Viaje: Consejos sobre movilidad en el BTS, MRT y Botes en el Río Chao Phraya los puedes ver en nuestra Guía de Bangkok (Próximamente se publicará)
Mientras el bote se deslizaba suavemente, fuimos testigos de una postal viva de Bangkok. Pasamos junto a templos antiguos que parecían flotar sobre el agua, modernos rascacielos que se elevaban hacia el cielo y la vida cotidiana de las comunidades fluviales.
Los reflejos del sol en el agua, las estupas doradas brillando a lo lejos y el suave vaivén del bote crearon una atmósfera mágica.


Cada curva del río nos revelaba una nueva perspectiva de esta ciudad de contrastes, donde lo antiguo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Fue un momento para relajarse, disfrutar del paisaje y sentir la esencia de Bangkok fluir a nuestro alrededor.
Finalmente, desembarcamos en el Tha Chang Pier, la puerta de entrada a uno de los tesoros más grandes de Tailandia.
Y ahí estaba: la muralla del Gran Palacio Real. Al mirar hacia atrás, vimos el río que nos había traído… y entendimos porqué los reyes de Siam eligieron este lugar: estratégico, majestuoso y conectado con el alma acuática de Bangkok.
El Gran Palacio: Un Viaje al Esplendor de Siam


Cruzamos las puertas y nos transportamos a un mundo de historia y espiritualidad. Justo antes de entrar, nos recibieron imponentes figuras que parecían cobrar vida: los «Singha Rajás», los guardianes tallados en yeso que custodian este umbral.
Sus serenos rostros, contrastando con las bestias mitológicas –nagas, makaras y aves sagradas–, anunciaban que estábamos por adentrarnos en un lugar donde lo divino y lo humano se entrelazan.
Nuestros ojos fueron atraídos por una explosión de color y movimiento (en sentido figurado): los 178 murales del Ramakien, la epopeya nacional tailandesa del bien contra el mal. Cada panel es una ventana a un universo de héroes, demonios, princesas y batallas épicas.
Aquí, el Príncipe Phra Ram lucha contra el temible rey demonio Ravana para rescatar a su amada Nang Sida. Los detalles son asombrosos: el dios mono Hanuman salta entre nubes doradas, el demonio Thotsakan ruge en batalla. Cada escena nos habla de lealtad, traición y redención.
Wat Phra Kaew: El Buda Esmeralda
Luego, llegamos al Wat Phra Kaew. La magnificencia de su arquitectura nos impactó: el resplandor dorado del chedi, los tejados de múltiples niveles adornados con intrincados detalles y los espejos que reflejaban la luz del sol crearon un espectáculo deslumbrante. Nos encontramos con los demonios gigantes, los «Yakshas», custodiando las entradas. Y al lado, una réplica de Angkor Wat, un guiño a las influencias culturales que han moldeado Tailandia.
Pero la verdadera joya se encuentra en el interior del templo principal: el Buda de Esmeralda. Una figura pequeña, de solo 66 cm de altura, pero de inmenso poder espiritual, tallada en un único bloque de jade. Se dice que su origen es divino y que su presencia trae prosperidad al reino. La atmósfera en su interior era de profunda reverencia. (Está terminantemente prohibido tomar fotos o video en el interior del templo).
Borom Phiman Mansion y Phra Maha Monthien: Residencias Reales
Continuamos hacia la Borom Phiman Mansion, una elegante construcción que fusiona arquitectura tailandesa con influencias europeas, que sirvió como residencia de la familia real.
Finalmente, llegamos a los Phra Maha Monthien, el corazón de los edificios reales, donde se llevan a cabo ceremonias de coronación y audiencias. La magnificencia de sus techos dorados nos sumergió en siglos de tradición y poder.
Wat Pho – El asombroso Buda Reclinado
Al salir del Gran Palacio, con la cabeza aún llena de imágenes doradas y la piel caliente por el sol, decidimos seguir caminando. Sin mapa, casi por inercia, nos dejamos llevar por una calle tranquila que bordeaba la muralla blanca. A pocos minutos, descubrimos la entrada a otro de los templos más sagrados de Bangkok: el Wat Pho (Wat Phra Chetuphon Wimon Mangkhalaram). Si el Gran Palacio nos había mostrado el poder de la realeza, este templo nos recibiría con la esencia de la sabiduría y la curación.
Antes de entrar, supimos que el Wat Pho es el templo más antiguo de Bangkok, construido incluso antes de que Rama I fundara la ciudad en 1782. Es considerado la primera universidad pública de Tailandia, un centro de aprendizaje de medicina tradicional, literatura y arte. Aquí, los monjes han enseñado durante siglos los secretos del masaje tailandés, técnica que nació en este mismo lugar y que hoy es reconocida mundialmente.


Tras recorrer un patio lleno de chedis monumentales (91 en total, según nos enteramos después), entramos al viharn principal. Ante nuestros ojos se extendía la inmensidad del Buda Reclinado (Phra Buddha Saiyat), una figura colosal de 46 metros de largo y 15 de alto, completamente cubierta de pan de oro. Sus pies, enormes, llevan incrustados 108 escenas de nácar que representan las cualidades de Buda. Caminar a lo largo de su cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de sus pies, es una experiencia que nos hizo sentir pequeños, en el mejor de los sentidos.
Nos sentamos en el suelo de mármol, como tantos tailandeses y viajeros, a contemplar la serenidad de su rostro. Sus ojos, entrecerrados en una sonrisa de paz, parecían observarnos con una calma que trascendía los siglos. El sonido de las monedas cayendo en los 108 cuencos de bronce (una por cada cualidad de Buda) creaba una música de fondo meditativa.
Nuestra visita al Gran Palacio y Wat Pho fue un viaje enriquecedor que nos conectó con la historia, la espiritualidad y la belleza de Tailandia. Al salir, el sol ya comenzaba a declinar. Bangkok nos había recibido con grandeza, y aún nos quedaban muchos rincones por descubrir. Pero eso, sería para la segunda parte de nuestra historia en la capital.
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Si te perdiste nuestra anterior publicación del último día en el Norte de Tailandia, aquí te lo dejo Templos de Chiang Mai y Night Bazaar
Nota: En este post te cuento nuestra experiencia y ruta de aventura. Si estás buscando datos técnicos como precios actualizados, mejores zonas para dormir y transporte detallado, ¡Mira nuestra Guía de Bangkok! (Próximamente)

